¿Es diferente un té de una infusión?

¿ES DIFERENTE UN TÉ DE UNA INFUSIÓN?

Taza

Un día un compañero de gimnasio me hizo esta pregunta, y la verdad es que no es la primera vez que la he escuchado, por lo que me ha parecido interesante responder con este artículo.

Un té, ya sea de una sola variedad o mezcla de varios tés y/u otras especias (canela, por ejemplo), se prepara utilizando el método de infusión, por lo que estamos mezclando conceptos. Una cosa es la planta y otra cosa muy diferente, el método de extracción de los principios activos de ésta.

La forma de preparar una infusión, es echando por encima de la planta, agua hirviendo. Después se tapa herméticamente para evitar la pérdida de vapor, ya que éste contiene principios activos volátiles de la planta, como pueden ser las esencias, por ejemplo. Dejamos que repose 5 ó 10 minutos y la filtramos.

Infusion

Este método es el más indicado para obtener los principios activos cuando las partes de la planta que utilizamos son frágiles, como es el caso de las flores.

Además, nos permite obtener una gran parte de los principios activos volátiles, cosa que no pasa con otros métodos como la decocción, donde se pierden ya que se hierve la planta.

La infusión está indicada en el caso de plantas ricas en esencias.

Ya que hemos hablado de ella, la decocción consiste en hervir las plantas en agua durante 5 o 20 minutos (el tiempo dependerá de si la planta está cortada, que con 2 minutos será suficiente, o si son más duras  o leñosas) a una temperatura superior al punto de hervir, en un recipiente cerrado para evitar la evaporación. Tras dejarlo en maceración durante un tiempo, se filtran (no se han de conservar más de 12 h después de prepararlas).

Este método se utiliza principalmente para raíces, tallos fuertes y cortezas, ya los principios activos son de difícil extracción, ya sea porque se encuentran en la parte leñosa, o porque necesiten calor para su disolución.


Tiempos recomendados

  • Hojas duras         – 2 minutos
  • Raíces                     – 5 minutos
  • Corteza                  – 5 minutos
  • Granos enteros – 8 minutos

Nota: El orden a la hora de hervir sería primero las raíces, cortezas o semillas, después se añaden las hojas duras, seguidas de las blandas y para finalizar las flores.


Para acabar de aclarar conceptos, la maceración consiste en introducir la planta en agua a temperatura ambiente durante varias horas (generalmente de 8 a 12 horas).

Este método se utiliza normalmente en el caso de las plantas con mucílagos, como el lino, por ejemplo.

Todos estos métodos de extracción, que como hemos visto, dependerá el uso de uno u otro, según el tipo de textura o componente de la planta, se resumen en lo que solemos llamar tisanas, ya que en todos ellos hemos visto que el vehículo extractor es el agua.

El agua es el medio ideal para extraer la mayor parte de los principios activos hidrosolubles.

Alguna persona se puede estar preguntando, si hay algún límite a la hora de tomar tisanas, y la verdad es que depende del tipo de planta y su finalidad.

Para que una tisana se considere terapéutica tendría que tener una proporción del 2%  al 10 %  (un 5 % serían 50 g de planta por un litro de agua).

De todos modos, en términos generales, el cuerpo necesita hidratarse por muchos motivos, y entre ellos para eliminar toxinas y mejorar el funcionamiento de riñones, piel, intestinos e hígado, por lo que si se toman cada día, le dará un valor añadido al agua.

Finalmente, es curioso que mucha gente sigue edulcorando las tisanas con azúcar, aunque lo más recomendable sigue siendo tomarlas con miel. En el caso de tener prohibido o desaconsejado el uso de cualquier de éstos , en el caso de diabéticos u obesos, por ejemplo, se puede tomar como sustituto la estevia.

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Marta Alcaraz Rodríguez

Naturópata y Autora del Blog